Introducción

Introducción

2009-04-16 13:16:38

Datos de tratamiento hiperbárico se tienen desde 1662 con el médico británico Henshaw, mucho antes de que se identificara el oxígeno como elemento individual. Este médico intuyó que el aumento elevado de la presión del aire podría aliviar algunas lesiones graves, y la presión barométrica baja mejoraría condiciones crónicas. Médicos europeos como Junod (1834), Pravaz (1837) pusieron hitos en terapias hiperbáricas. Los "baños con aire comprimido" se extendieron por toda Europa y atrajeron pacientes de sitios lejanos incluido Estados Unidos.

En América la primera cámara hiperbárica fue construida en Canadá, en 1860, un año después en New York, para tratamientos de desórdenes nerviosos. Corning (1881), Cuninghan (1921), Drager (1917) tuvieron éxitos en terapias hiperbáricas.

Es en 1937 que Behnke y Shaw usaron el oxígeno hiperbárico para la enfermedad por descompresión.

Entre 1950 y 1960 se aceleró el estudio del oxígeno en los campos de la aviación y el buceo marino, especialmente por la NASA; al trascender estas investigaciones a la comunidad científica se incrementaron las aplicaciones terapéuticas. Desde la fundación de la Undersea and Hyperbaric Medical Society (UHMS) en 1967, en muchos países se conforman organizaciones médicas dedicadas a la investigación y tratamientos con oxígeno hiperbárico. Hoy en día se tienen cámaras hiperbáricas difundidas en todo el mundo y esta terapéutica se ha convertido en una moderna especialidad.

La construcción de los primeros puentes que comunicaron a Manhattan con Brooklyn en el siglo XIX resultó en avances no sólo en el transporte, sino en la medicina. La profundidad a la cual se trabajaba en el lecho del East River producía a los hombres una condición conocida como 'caisson disease', causada por cambios en la presión del aire que afectaba los niveles de nitrógeno en el corriente sanguíneo. Eso dejó paralizado a Washington Roebling, ingeniero jefe del puente de Brooklyn, y le costó la vida a 20 de sus trabajadores en ese proyecto. Por eso, comenzaron a usarse cámaras dentro de las cuales los obreros recobraban gradualmente una presión normal.

Luego, durante la Primera Guerra Mundial, la Armada de los Estados Unidos continuó investigando y experimentando con cámaras de presión, para salvar la vida a sus buzos que tenían que llevar a cabo misiones a gran profundidad en el océano.

Eso contribuyó al desarrollo de este recurso con fines médicos. "Usamos la cámara hiperbárica para tratar a pacientes que vienen con diferentes diagnósticos; por ejemplo, para tratar heridas y lesiones que no cicatrizan, como las úlceras en los pies de los diabéticos, o injertos de piel en reconstrucciones plásticas por cáncer o trauma; también en casos de osteomielitis o infección en los huesos; también para detener la necrosis o muerte de los tejidos sanos después de una terapia de radiación y en casos de gangrena; así como para descompresión en el caso de los buzos".

"Usando nuevas técnicas de cirugía plástica en conjunto con la terapia hiperbárica, se puede lograr que sanen ciertas lesiones que anteriormente hubieran podido requerir amputación. Esto ha marcado una gran diferencia en la vida de muchas personas. Los beneficios son varios, las lesiones sanan en menos tiempo, menos cicatrización, menor riesgo de infección y de hinchazón".

"Esta terapia dejó de ser algo alternativo para convertirse en un procedimiento médico regular respaldado por investigaciones clínicas científicas; al punto de que el seguro de salud federal en los Estados Unidos (Medicare) cubre los costos de la aplicación de oxígeno hiperbárico como terapia aplicable a 14 diagnósticos distintos. Se sabe que es útil para otros diagnósticos que no están en esa lista, pero eso está en etapa de investigación".

La forma en que funciona esta terapia es simple. "Las células de los tejidos necesitan mucho oxígeno para vivir y cumplir todas sus funciones. Muchas veces, la razón por la cual no sana una herida es por falta de oxígeno, carencia de los ingredientes que le permiten a los tejidos en la herida entretejerse y sanar.

 Así que al poner al paciente en una cámara herméticamente cerrada y con oxígeno ciento por ciento puro, se aumenta la presión comprimiendo el aire para forzar que más oxígeno entre a la sangre y vaya a todos los órganos, incluyendo la piel. El paciente no siente nada, pero hay una cantidad adicional de oxígeno que está entrando a los pulmones, de allí está pasando a la sangre y luego a esos tejidos para que sanen. Hay válvulas que nos permiten controlar la entrada de oxígeno y manipular la presión aumentándola o disminuyéndola".

La diferencia entre administrar oxígeno con una máscara y hacerlo bajo presión, es que "con la máscara no se obtiene oxígeno cien por ciento puro, porque parte del bióxido de carbono y nitrógeno del aire se filtran, en la cámara es puro; además, en la cámara la presión puede ser equivalente a estar unos treinta y tres pies bajo el mar dependiendo del diagnóstico, esa presión fuerza el oxígeno dentro de las células y dentro del plasma.

 En experimentos se ha demostrado que un animal al que se le saque toda la sangre y se le reemplace por agua, puede sobrevivir en la cámara hiperbárica debido a la gran cantidad de oxígeno que sus tejidos reciben. Eso puede ser útil para pacientes que han perdido mucha sangre pero rehúsan una transfusión de sangre; en ese caso se pueden poner en la cámara hiperbárica al menos durante el período crítico en que el cuerpo fabrica de nuevo la sangre necesaria para sobrevivir".

La terapia hiperbárica se administra en varios días de tratamiento. "Dependiendo del diagnóstico, típicamente en las condiciones crónicas el paciente está dentro de la cámara entre noventa y ciento veinte minutos cada día durante un par de semanas; el promedio requerido es de 20 sesiones; en casos de decomprensión, es posible que tenga que estar dentro durante cinco, diez o veinte horas continuas".

La tecnología moderna ha mejorado el diseño de estas cámaras para hacerlas más funcionales y cómodas. "En estas cámaras se pueden poner pacientes que están conectados a equipos especiales o a los cuales se está suministrando líquidos de forma intravenosa. Las líneas pasan a través de orificios especiales.

En cuanto a comodidad, ahora estas cámaras son más amplias y transparentes para evitar que el paciente experimente claustrofobia; desde el interior del cilindro acrílico la persona puede ver su entorno y hasta mirar televisión, como si la cámara estuviera abierta. Antiguamente el paciente sólo podía mirar por una ventanita. Además, podemos escuchar todo lo que está pasando adentro de la cámara, oímos hasta la respiración del paciente, que se siente como en un avión, todo lo que tiene que hacer es relajarse y respirar".

Como en todo procedimiento médico, existen riesgos. "Cuando se incrementa la presión se reducen los volúmenes en el cuerpo, por ejemplo al comprimir los pulmones, se encogen. Hay espacios llenos de aire, como en los senos nasales, o en las muelas con empastes que pueden haber quedado con una burbuja que se puede contraer al presurizar.

 Por eso nos aseguramos que cada paciente pase un estricto chequeo que le hace un médico entrenado en terapia hiperbárica, además de la autorización del médico de cabecera del paciente, vemos radiografías del pecho, electrocardiogramas, estudiamos la documentación médica, para estar totalmente seguros de que tenemos el paciente adecuado para esta terapia. No administraríamos este tratamiento a pacientes que han tenido cirugía del pecho, neumotórax espontáneo, orificios en los pulmones, o cualquier otra condición que lo hiciera riesgoso".

los pacientes que tienen problemas en los oídos cuando viajan en avión pueden tener dificultades con la terapia hiperbárica (barotrauma), siendo este el efecto secundario más común; sin embargo, hay formas de lidiar con ese inconveniente, tales como entrenar al paciente para contrarrestar los efectos de la presión, o una operación menor en la que se ponen tubitos en los oídos.

Por otro lado, el oxígeno es muy inflamable. Por esta razón el paciente no puede usar pelucas, joyas, lociones o vestir prendas de materiales sintéticos, sino sólo ropa de algodón.

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Introducción a la cámara hiperbárica
http://www.anl.com.mx/introduccion-site-1.xhtml

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